domingo, 20 de marzo de 2011
Sara Del Río
Sara indaga sobre la actitud del viajero a través de la ironía y el surrealismo de sus dibujos. En ellos, el contraste entre anodinos ejecutivos y exóticos paisajes, funciona como la metáfora del viaje turístico programado y carente de encanto alguno . Esta no correspondencia entre el viajero y el paisaje, es también remarcada por el contraste de color entre fondos y figuras y por la indiferencia total de los ejecutivos que escapan de la escena con sus miradas . La ironía está presente también en los curiosos títulos de cada dibujo, alusivos a frases de panfletos de agencia de viajes, como: “adéntrese en la sede de los antiguos caballeros teutónicos”.
Violeta Terroba
Viajar no siempre es placentero, los viajes también pueden ser traumáticos, la infidelidad también puede ser un riesgo cuando existe una huida. Violeta expresa con la violencia de un niño el dolor de saber que cuando te vas, las cosas quizá no sigan igual a tu vuelta. Las parejas se convierten en monstruos abocetados con rotulador negro, dibujos con rabia influidos por el histrionismo del dibujo animado y por la expresividad del cómic. Una experiencia íntima que se comparte a bocajarro con el espectador.
Elena Martín Sanchez
La obra de Elena muestra el reflejo de un viaje, que vivido o imaginado, es recreado a través, de los objetos de los que nos servimos para verlos. En este juego de transposiciones ronda continuamente la idea del suvenir, con todo lo que este concepto arrastra, y con toda la ironía de asimilarlo con las manidas gafas de pasta como elementos de una precaria modernidad de la que necesitamos reírnos un rato.
Claudia Cantón y Mayte Esbrí
El cuaderno de viaje de Mayte y Claudia se asemeja a un irónico cuento infantil, dónde el deseo y el desengaño juegan papeles importantes. Las princesas buscan príncipes imposibles y pepito no encuentra su camino. Es una búsqueda sin resultados, un cuento donde las cosas son más frustrantes de lo que nos cuentan, en definitiva, un viaje, un juego, en el que no sabemos cómo acabarán sus personajes y si las postales llegarán a su destino.
Jose Antonio Vallejo Serrano
Seis osos de peluche que quieren viajar pero aún no irán a ninguna parte, solamente esperan, porque esto es también parte del viaje, es la partida y la ausencia antes del cambio y por eso mismo el momento de máxima desvalía. Nos transformamos en juguetes que se abrigan para conseguir algo de seguridad y apenas saben a qué lugar dirigir sus miradas, desean y temen de igual modo, mientras tanto la lectura servirá de refugio.
sábado, 19 de marzo de 2011
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